La cabeza de una madre…

43463531-de-dibujos-animados-dibujo-de-la-mano-amor-mamá-día-de-madre-felizHoy leí este artículo y me pareció interesantísimo, además de super buena idea el “bocearlo” a los cuatro vientos. Y es que, el cerebro de una mujer cambia con su maternidad, que lo sepa todo el mundo de una vez por todas, cambia estructuralmente….. Es otra magia más de la naturaleza, otra de tantas.

La maternidad entraña cambios cerebrales espectaculares…..

Y el motivo es claro: la naturaleza se asegura que la perpetuación de la especie se haga en las mejores condiciones posibles, y prepara el cerebro de las madres para el trabajo de una enorme trascendencia.  Pero históricamente, los cambios a nivel emocional y mental de las embarazadas han sido considerados como una muestra de la debilidad femenina, ya que en medicina la referencia de lo que es “normal” ha sido siempre el varón.   La ciencia moderna, sin embargo, está descubriendo que los cambios a nivel cerebral de las embarazadas son tan radicales, importantes y necesarios como los físicos.  La autora propone informar a las madres (¡y a los profesionales!) de lo que es normal en la etapa perinatal, para evitar una visión innecesariamente patológica de los cambios inherentes a la maternidad y poder brindar una atención y un apoyo adecuado.  A su análisis es interesante añadir el hecho que el estado mental de las madres tras el parto puede en algunos casos estar relacionado no solo con el proceso neurobiológico natural, sino con la vivencia del parto, ya que en un parto medicalizado la administración de medicamentos puede dar lugar a un escenario hormonal no previsto por la naturaleza.

 ¿Por qué en el cuidado del embarazo se ignora este hecho tan fundamental?

Por Chelsea Conaboy

EN LAS SEMANAS siguientes al nacimiento de mi primer hijo, derroché horas de sueño valioso inclinándome sobre su cuna para comprobar que todavía estaba respirando, o buscando en Google peligros potenciales que parecían crecer en una monstruosa realidad a la luz azul de mi teléfono inteligente. Entre ellos: la pintura con plomo que mi esposo y yo habíamos descubierto recientemente -un riesgo real pero manejable- había convertido a nuestra nueva casa en una zona peligrosa. Limpié nuestros pisos incesantemente, pero aún imaginaba una nube caricaturesca de polvo venenoso siguiéndonos mientras llevaba al bebé, tan pequeño y frágil, de habitación en habitación.

Cuando el médico realizó una prueba de detección de depresión posparto durante mi revisión de seis semanas, notó que mis respuestas al cuestionario estaban algo mezcladas, aunque mi puntaje estaba dentro del rango normal. Me preguntó si tenía pensamientos sobre dañarme a mí o a mi hijo y, cuando le dije que no, ella siguió adelante. Pero estaba luchando. Antes de tener al bebé bebé, había logrado tener una preocupación de bajo nivel. Ahora, era como si el volumen hubiera sido subido. Una de las mayores preocupaciones que enfrenté fue la preocupación en sí misma. La maternidad me hizo sentir de esta manera, y yo sería una madre para siempre. ¿Siempre estaría tan ansiosa? ¿Y mi bebé sufriría por eso? Temía que algo profundo dentro de mí, mi disposición, mi forma de ver el mundo, yo misma, hubiera sido alterada. La verdad es que algo muy fundamental había cambiado: mi cerebro. Lo que no sabía, que ojalá hubiera sabido entonces, era que estaba en medio del cambio neurobiológico más rápido y dramático de mi vida adulta.

El desconcierto que sentí y que tantas nuevas madres sienten, probablemente fue, al menos en parte, una manifestación de los cambios cerebrales estructurales y funcionales, transmitidos a través de los milenios por las madres antepasadas y destinados a convertirme en una cuidadora ferozmente protectora y motivada, enfocada sobre la supervivencia de mi bebé y su bienestar a largo plazo. En las últimas dos décadas más o menos, los investigadores han comenzado a documentar el cambio de imagen del cerebro materno.

Pero aunque la transformación que se observa es asombrosa, el cerebro permanece casi completamente ausente de las conversaciones normales sobre lo que significa convertirse en madre, incluso cuando el cuerpo de una mujer -el estado del peso del bebé de Kate Middleton, por ejemplo- está abierto a discusión hasta el hastío.

Entrar en la maternidad es “un evento importante” para el cerebro, dice Jodi Pawluski, investigadora de la Universidad de Rennes 1 en Francia, que se centra en la neurobiología del cerebro materno. “Es uno de los eventos biológicos más importantes, diría yo, que tendrás en tu vida”.

Las mujeres experimentan un enorme flujo de hormonas durante el embarazo, el parto y la lactancia que prepara el cerebro para un cambio dramático en las regiones que se cree forman el circuito maternal. Las regiones cerebrales afectadas incluyen aquellas que permiten que una madre haga múltiples tareas para satisfacer las necesidades del bebé, ayudarla a empatizar con el dolor y las emociones de su bebé y regular cómo responde a los estímulos positivos (como los gorjeos del bebé) o las amenazas percibidas. En los primeros meses del recién nacido, la interacción de la madre con su bebé sirve de estímulo adicional para unir su cerebro de forma bastante tangible con el de su bebé.

Algunos efectos de esos cambios cerebrales pueden moderarse con el tiempo. Los investigadores han descubierto que la ansiedad o hipervigilancia que sienten muchas madres nuevas, por ejemplo, alcanza su punto máximo en el primer mes después del parto y luego disminuye. Pero sospechan que otros efectos persisten, dando forma a las madres incluso más allá de sus años de crianza e incluso influyendo en sus relaciones con futuros nietos. En un estudio clave, un equipo de investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética anatómica para observar los cerebros de mujeres que no estaban embarazadas pero que esperaban estarlo. Los investigadores dieron seguimiento con imágenes poco después del parto y nuevamente dos años después. A modo de comparación, escanearon mujeres que nunca habían tenido un embarazo. Después del parto, el volumen de materia gris en los cerebros de las madres cambió dramáticamente, particularmente en regiones involucradas en procesos sociales y “teoría de la mente” o la capacidad de atribuir emociones y estados mentales a otras personas, clave para criar a un ser humano. La intensidad del cambio, suficiente para que los investigadores clasificaran fácilmente a las mujeres que tuvieron un embarazo de aquellas que no, sorprendió a Elseline Hoekzema, autora principal del artículo, quien estudia el embarazo y el cerebro en la Universidad de Leiden en los Países Bajos.

“Nunca he visto algo parecido en ninguno de los conjuntos de datos con los que he trabajado”, dijo Hoekzema por correo electrónico. “En cierto modo, no es sorprendente dada la naturaleza extrema de las inundaciones hormonales a las que están expuestas las mujeres durante este período, pero no esperaba hallazgos tan notablemente robustos y este grado de diferenciación”.

Cuantos más cambios cerebrales experimentaron las madres, más alto puntuaron en medidas de apego emocional a sus bebés, un hallazgo que se hizo eco de estudios anteriores. Y los cambios en la mayoría de las regiones cerebrales se mantuvieron dos años más tarde.

 Los investigadores también escanearon hombres, los que se hicieron padres durante el período de estudio y los que no tuvieron hijos, y no encontraron cambios comparables en el volumen de materia gris. (Otros estudios han encontrado que los padres, incluidos los padres homosexuales que crían niños sin participación materna, experimentan cambios significativos en la actividad cerebral, pero esos cambios dependen de la exposición al niño. Cuanto más tiempo pasa un hombre como cuidador principal, más  se llega a activar la red parental en su cerebro, y los investigadores sospechan que puede darse un efecto similar al desempeñar un rol parental.)

Los escáneres cerebrales parecían validar el cambio rápido, pronunciado y duradero en las madres  que el obtenido en una población mucho más grande de investigación con animales. Al revisar una variedad de estudios, Pawluski y sus coautores escribieron en un artículo de 2016 que, como período de desarrollo, el embarazo es tan formativo como la pubertad. “En condiciones saludables, el cerebro femenino se transforma en un mecanismo motivado y materno”, escribieron.

Los investigadores están muy lejos de poder decir lo que los cambios en el cerebro significan para la experiencia de la nueva maternidad en cada mujer individual o cómo interactúan con las demandas fisiológicas de esa fase de la vida, como la lactancia y la falta de sueño. Están empezando a investigar cómo el cerebro materno se ve afectado por un trauma, como el abuso y la pobreza, o por el uso de sustancias. Es importante destacar que todavía no pueden decir si los trastornos del estado de ánimo posparto son el resultado de algo que salió mal en los cambios típicos que atraviesa el cerebro de una madre o si se debe a cambios desencadenados en otros circuitos cerebrales.

 ¿Qué pasaría si las madres fueran conscientes de la importancia de la transformación cerebral?

Los médicos, los libros de embarazo y los blogs de madres suelen alertar a las mujeres con la lista estándar de síntomas de depresión posparto, que a veces incluye otros trastornos del estado de ánimo posparto, como la ansiedad grave o el trastorno obsesivo compulsivo. Animan a las mujeres a buscar ayuda si experimentan síntomas tales como desesperanza, preocupación excesiva, problemas para vincularse con el bebé o una pérdida de interés en amigos y familiares, especialmente cuando esos síntomas interfieren con su capacidad para cuidarse a sí mismos o a sus hijos. Hasta 1 de cada 5 mujeres desarrollarán trastornos del estado de ánimo posparto en algún momento después de dar a luz, y educar a la gente acerca de esas condiciones es fundamental. Pero estas fuentes suelen dedicar muy poco tiempo a los cambios neurobiológicos normales que todas las madres pueden experimentar.

¿Qué pasaría si les diéramos a las futuras madres una comprensión básica de cómo y por qué cambian sus cerebros? ¿Les ayudaría a sobrellevar las experiencias emocionales desconocidas que muy a menudo son parte de una experiencia saludable de nueva maternidad? ¿Podría abrir una puerta para que las mujeres que experimentan síntomas más problemáticos hablen con sus seres queridos o con su médico? ¿Podría incluso ayudar a algunas mujeres a sentirse fortalecidas por su propia biología?

Mientras leía e investigaba, comencé a sentir manejable mi ansiedad. Pero mi frustración creció. Hay tantas mujeres a las que les cambia la maternidad de manera que pueden sentirse inquietas y confusas. Esta información puede proporcionar consuelo: en la mayoría de los casos, estos cambios no solo son normales, sino que también son productivos y ayudan a las mujeres a convertirse en las madres que necesitan sus bebés. ¿Por qué no lo supe antes?

Durante esas primeras semanas agobiantes  de nueva maternidad, hojeé un montón de libros de crianza prestados mientras el bebé dormía. Buscaba algo que pudiera explicar cómo me sentía. En una copia gastada de Infants and Mothers: Differences in Development,del famoso pediatra y experto en desarrollo infantil T. Berry Brazelton, publicado por primera vez en 1969, llegué a una sección sobre cómo llevar a casa a un recién nacido y leí esto: “La preocupación se convertirá en la base para aprender a ser padres “.

Muchas nuevas madres dicen que tienen ganas de llorar “la mayor parte del tiempo” y se preguntan si eso significa que no están hechas para ser madres, escribió Brazelton. “Debe resultar tranquilizador saber que este es un resultado normal de los reajustes físicos y psicológicos que siguen al parto. Esto se pasará. Incluso puede ser una parte importante de su capacidad para convertirse en un tipo diferente de persona: una “madre”, en lugar de una chica”.

Pensé a menudo en ese pasaje en los meses siguientes mientras profundizaba en la investigación. La aplicación de seguimiento del embarazo que examinaba casi a diario antes de dar a luz para ver cómo cambiaba mi cuerpo usaba un diagrama animado de una mujer desde el cuello hacia abajo. Sin embargo, hace medio siglo, Brazelton, que murió en marzo, se dio cuenta de las nuevas validaciones de los investigadores mediante herramientas de imágenes cerebrales y modelos animales: las madres se conviertían en “un tipo diferente de persona”.

Brazelton, a punto de cumplir 98 años, respondió al teléfono cuando le llamé en la primavera de 2016, justo cuando mi hijo cumplía un año. Nos reunimos para almorzar en Concord’s Colonial Inn. Había viajado con un cuidador desde su casa en Cape Cod para asistir al funeral de un ex colega del Hospital Infantil de Boston. Le conté mi historia, lo que el pasaje de su libro significó para mí durante algunos días particularmente oscuros, y cómo esto estimuló mi interés en la neurobiología del cerebro materno. Entonces, al parecer, comenzó nuestra sesión de terapia.

La ansiedad que experimenté era típica, dijo: “Estás asustada y no te sientes bien y estás trabajando muy duro para recuperarte, para enfrentarte a este niño del que te has enamorado desesperadamente por primera vez en tu vida, y te das cuenta de la gran responsabilidad que es y cómo supone un punto de inflexión en tu vida . . . . Veo que te desorganiza y te lanza al frenesí como una gran oportunidad para reorganizarte y recuperarte y convertirte en la nueva persona que quieres ser “.

Brazelton dijo que esa había sido su filosofía desde que comenzó a practicar en Cambridge en 1951. “En ese momento, se culpaba a los padres de todo lo que salía mal en el niño. Y los padres ya se sentían inadecuados y culpables, por lo que se reavivaba la sensación de fracaso. Me pareció que era lo contrario de lo que deberíamos estar haciendo. Deberíamos construir la autoestima de la madre para que ella pueda transmitirla a su hijo “.

Brazelton dijo que estaba animado por la recomendación dada por  la fuerza de trabajo federal pocos meses antes de nuestra reunión de que todas las mujeres que estén embarazadas o que hayan tenido un hijo recientemente se sometan a pruebas de depresión, y esperaba que creciera un movimiento entre los pediatras para involucrarse más en la salud mental maternal.

En ese punto, estaba segura de que él estaría de acuerdo con mi conclusión: ¿no deberíamos estar preparando mejor a las madres sobre los cambios cerebrales bien documentados que se pueden esperar, antes de que nazca el bebé?

“No creo que la mayoría de las madres estén preparadas para ese tipo de información”, dijo Brazelton. “Asustaría a mucha gente”. No creo que quieran pensar que sus cerebros van a cambiar. Les asustaría el camino que fuera a tomar”.

Si las madres le plantearan el tema, dijo, estaría encantado de hablar sobre ello. De lo contrario, podría aumentar demasiado sus miedos.

Busqué a tientas mis palabras, consternada y confundida. La conversación había sido muy edificante. Aquí de repente surgió la pesada idea de que las mujeres no pueden manejar la información sobre sus propios cuerpos, sus propios cerebros. “¿No es, en cierto sentido, una idea muy pasada de moda?”, Pregunté, cohibida, incluso por hacerle esa pregunta a alguien de la experiencia y nivel de Brazelton. Tomó la pregunta de manera diferente a lo que yo quería decir y habló sobre los desafíos de las madres trabajadoras que carecen de apoyo social. Nuestro almuerzo terminó poco después. La gente se estaba reuniendo en la iglesia.

Brazelton fue un doctor progresista en su época. Escuchó a las madres en un momento en que otros las rechazaban. Eso es lo que atrajo a la gente a sus escritos a su popular programa de televisión por cable, What Every Baby Knows. Sin embargo, sus comentarios para mí parecían estar anclados en la idea de que la maternidad (en general, las mujeres en general) requiere un manejo cuidadoso, una vieja idea que permanece omnipresente.

La verdad es que es más fácil hablar sobre la decoración del cuarto de los niños que sobre el miedo atemorizante que te lleva a que todo tu cuerpo sude la primera vez que llevas al bebé a la tienda de comestibles. Es más cómodo debatir nombres de bebés y marcas de cochecitos que hablar sobre la profundidad de la soledad que puede surgir a las 2 a.m. cuando estás despierta de nuevo con un bebé llorando.

“Existe un estigma asociado a hablar de desafíos”, dice Liz Friedman, fundadora de MotherWoman, que organiza una red de grupos de apoyo perinatal en Massachusetts. “No queremos hablar a las mujeres embarazadas sobre los embarazos difíciles”, dice Friedman, quien ahora dirige el Grupo de Apoyo entre Pares para Padres. “Queremos mantener esta fachada de que la maternidad es todo lo que esperábamos y el embarazo es una bendición. . . . Nos sentimos como aguafiestas dramatizando nuestras propias luchas y asustando a las personas, y no queremos hacer eso “.

“Sin embargo”, dice ella, “debemos hablar sobre esto”.

 Los estragos de la visión masculina de la maternidad

Algunos de los obstáculos para una conversación más abierta están profundamente enraizados, incluso los obsoletos. La creencia de que el útero de una mujer la pone en riesgo de “histeria” se remonta a unos 4.000 años. Hoy, por supuesto, la idea de que su cerebro está confundido por la maternidad alimenta la discriminación del embarazo en el lugar de trabajo y en otros lugares. La investigación sobre el “cerebro de la madre”, el olvido o la confusión general que muchas mujeres informan que experimentan, es algo sesgada. Los déficits en la memoria y la función cognitiva que se han detectado son generalmente pequeños, se cree que desaparecen con el tiempo, y pueden ser una función del cerebro que se adapta a su nuevo papel.

A pesar de haber conseguido una imagen más clara de cómo la neurología y la genética influyen en la salud mental en la población en general, los investigadores están tratando de ponerse al día cuando se trata de la salud mental materna.Generaciones de científicos no estaban interesados en el tema, dice el Dr. Peter Schmidt, jefe de endocrinología conductual en el Instituto Nacional de Salud Mental, que ha estudiado problemas posparto desde 1986. Schmidt se enfoca principalmente en determinar los desencadenantes de la depresión posparto o la psicosis.

 “A nadie le importaba, en realidad, porque eran cuestiones de mujeres”, dice el Dr. Peter Schmidt, no se contemplaba como el serio problema de salud pública que es. Los investigadores masculinos interesados a veces experimentaron un retroceso por las mujeres preocupadas por “la vieja misoginia de que las mujeres están perjudicadas por su sistema reproductivo“.

 El campo se ha ampliado considerablemente en los últimos años, dice Schmidt, con un creciente interés específico en el cerebro materno, la más nueva tecnología disponible para estudiarlo, y la publicación de artículos de alto perfil que han demostrado a los investigadores que estudiar la salud mental materna no es “una carrera suicida”. También ha crecido notablemente el número de mujeres investigadoras.

También hay un reconocimiento de lagunas en la comprensión de cómo difieren los hombres y las mujeres. El Colegio Estadounidense de Médicos (American College of Physicians) emitió una llamada para cerrar esas brechas al incluir a más mujeres como sujetos en la investigación clínica e informar regularmente de los datos específicos de género en los resultados de esos estudios.

Las mujeres han estado ausentes con demasiada frecuencia de los estudios científicos en general, se deduce que ha habido “una invisibilidad” de la madre, dice la Dra. Alexandra Sacks, psiquiatra reproductiva en Nueva York y coautora de una próxima guía sobre las emociones del embarazo y nueva maternidad

La investigación de crianza generalmente se enfoca en el niño. Los investigadores a los que entrevisté dijeron que a menudo obtienen una versión de esta respuesta cuando solicitan fondos para investigar el cerebro materno: ¿qué pasa con la descendencia? El énfasis en los bebés “es comprensible”, dice Sacks, “pero es hora de reconocer también la historia de salud de la madre”.

Eso está comenzando a suceder, dice la Dra. Samantha Meltzer-Brody, directora del programa de psiquiatría perinatal de la Universidad de Carolina del Norte y presidenta de Marce of North America, un grupo que aboga por la investigación en salud mental materna, la atención clínica y la educación. Durante mucho tiempo, dice ella, se sintió como una de las pocas profesionales en su campo, presionando para lograr que las madres que luchan contra los trastornos del estado de ánimo posparto reciban el apoyo que necesitan. Los últimos años han traído un “enorme cambio radical”, aunque aún queda mucho por hacer.

 La importancia de conocer y dar espacio a lo que es normal

La participación en grupos de apoyo posparto se ha incrementado. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos recientemente recomendó rediseñar la atención posparto para incluir una evaluación más completa del estado de ánimo y el bienestar emocional de una mujer. Y el primer medicamento para tratar la depresión posparto severa podría llegar pronto al mercado. Meltzer-Brody fue la principal investigadora académica en ensayos clínicos que descubrieron que la brexanolona, fabricada por Sage Therapeutics, con sede en Cambridge, y administrada por vía intravenosa durante aproximadamente 2 días y medio, redujo significativamente los síntomas en mujeres con depresión posparto grave.

Sin embargo, aunque los trastornos del posparto han comenzado a obtener la atención que se necesita desesperadamente, se dedica menos tiempo a ayudar a las mujeres a comprender el alcance de lo que es típico de una experiencia posparto saludable y desarrollar una nueva idea no romántica de la maternidad. “Ese es el siguiente paso“, dice Meltzer-Brody.

Empecé a pensar en un mapa del cerebro materno como una especie de herramienta para acabar con la romantización, la historia del abandono científico, la invisibilidad de las madres. El mapa sería una medida tangible de la profundidad de la nueva maternidad, una que demuestra con certeza que los cambios que experimentan las mujeres “son biológicos y no constitucionales“, como lo expresa la Dra. Leena Mittal, directora de psiquiatría reproductiva del Hospital Brigham and Women.

Lo que sabemos sobre el cerebro materno hasta ahora exige más investigación, dice Mittal. Pero ella y otros médicos con los que hablé no estaban tan convencidos de que se justificara un debate rutinario sobre el desarrollo cerebral típico durante la atención prenatal. Les preocupa que si las mujeres se sienten presionadas para hacerlo todo correctamente durante el embarazo, conocer cómo se relaciona la neurobiología de una mujer con el vínculo infantil podría aumentar esa presión. No hay conclusiones específicas que los médicos puedan extraer de la investigación del cerebro para ayudar a un individuo a tomar decisiones sobre la mejor manera de cuidar de sí misma y de su bebé, dice Mittal.

“Lo que sabemos en este punto es interesante y en gran medida el comienzo”, dice ella. “Lo que realmente significa en términos de tratamiento dirigido, ese es el objetivo”.

A los médicos y otros profesionales que cuidan a las mujeres embarazadas les queda mucho que hacer. Muchas mujeres aprenden acerca de los efectos físicos más comunes del embarazo, diástasis abdominal, por ejemplo, o la separación de los músculos abdominales que pueden contribuir a la lumbalgia y la disfunción del suelo pélvico, no de sus médicos, sino de amigos o familiares. Tal vez la evolución del cerebro materno sea también un tema discutido más frecuentemente en las clases de lactancia materna y grupos de madres.

Eso sería útil, por supuesto. ¿Pero es suficiente? Por un lado, muchas mujeres no tienen acceso a esas redes de apoyo o no se conectan a ellas hasta que encuentran dificultades.

Kate Worrall no recuerda a ninguno de los profesionales médicos que vio durante el embarazo y durante el parto hablando con ella sobre su cerebro o el contexto emocional de la nueva maternidad, más allá del lenguaje repetitivo sobre depresión posparto.  Sharon, de 33 años, no estaba preparada para la gama de emociones que sintió cuando trajo a su hijo Tommy a su casa del hospital en diciembre de 2015 o cuando los cortos días de invierno durante la baja por maternidad se convirtieron en insoportables noches largas e insomnes.

“Me sentí un poco más perdida de lo que me había imaginado”, dice ella.

Ella nunca había tenido problemas de ansiedad antes de tener un bebé. Pero el reto de consolar a un niño que llora y hacer que se duerma despertaron una sensación de impotencia con la que todavía hoy tiene problemas, aunque finalmente encontró un terapeuta que pudo ayudarla a sobrellevarlo.

“Me sentí sorprendida por eso”, dice ella.

Kate Worrall, que acaba de dar a luz a su segundo hijo, dice que no se sentía preparada para las emociones que surgieron al convertirse en madre por primera vez.  Se sorprendió cuando sus amigos comenzaron a decirle que habían tenido experiencias similares. Mientras esperaba la llegada del bebé Colin, nacido en junio, al menos se sentía más preparada esta vez. Dice que se preocupaba por hablar con otras mujeres embarazadas acerca de los desafíos mentales y emocionales de la maternidad. Pero Worrall dice que esto no es simplemente un tema más para que las madres hablen abiertamente.  “Al igual que todo tipo de salud mental, debe ser también un componente de la salud física más amplia”, dice ella.

Si esa educación se hace concienzudamente, incluso podría empoderar.

 El cerebro de una madre es algo poderoso

Una oleada de oxitocina en el momento del parto desencadena cambios que le permiten a la mujer sincronizarse con su bebé mediante una coordinación de la biología (respuestas cerebrales sincronizadas y ritmo cardíaco) y el comportamiento (respuestas coincidentes en la mirada, el tacto y las vocalizaciones). Esa intensa conexión enseña a un bebé desde el primer día cómo relacionarse con otra persona, dice Ruth Feldman, profesora Simms-Mann de Neurociencia del Desarrollo en el Centro Interdisciplinario en Herzliya, Israel. Cuando nos conectamos con amigos, compañeros románticos y colegas e incluso cuando nos vemos como miembros de un equipo deportivo o como parte de una nación, “reutilizamos la maquinaria básica” establecida en la conexión entre la madre y el bebé, explicó en un documento de 2017 sobre la neurobiología del apego humano.

El cerebro parental incorpora funciones específicas del ser humano, como la empatía con los mayores, destinada a proteger a los jóvenes de la supervivencia de la especie. Esa complejidad lo convierte en “una expresión máxima de la evolución humana”, dice ella. De hecho, ella especula que el fenómeno de la vinculación de los padres fue lo primero. Antes había humanos.

 “Quienes somos depende de los padres”, dice ella. “El cerebro materno es la clave”.

Feldman piensa que deberíamos hablar sobre eso. Las mujeres experimentan muchos cambios durante el embarazo y la nueva maternidad, dijo. “Si se entiende mejor, de dónde viene y lo natural  y lo importante que es para el cerebro y el desarrollo del niño, ayuda a atravesarlo”.

La investigación sobre el cerebro materno es aún relativamente nueva, y hablar sobre los hallazgos requiere ser cuidadosos, dice Feldman. “Pero el hecho de que se requiera un poco de atención sobre cómo difundir esta información no significa que no deberíamos hacerlo”.

Anticipé la montaña rusa emocional de la maternidad cuando estaba esperando a mi segundo hijo el verano pasado. Saber lo que puede venir no hizo que los altibajos fueran menos reales, pero los hizo menos atemorizantes. Me preocupaba mucho. Pero no me preocupé por la preocupación.

Me pregunto cómo de diferentes hubieran sido las cosas la primera vez si hubiera sabido más. Pude haberlo superado mejor si hubiese entendido que parte de lo que estaba experimentando era solo mi cerebro, este cerebro materno dinámico, que enseña la empatía y que está formando la humanidad, haciendo exactamente lo que se suponía que debía hacer. Tal vez, al menos, me hubiera ayudado a apagar el teléfono por la noche y dormir un poco.

El milagro de la vida…

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Por lo general hasta ahora, como veréis en mi blog, trato de informaros de lo que concierne al mundo de la  maternidad propiamente dicha: embarazo, parto, cuidado del recién nacido, lactancia,…… En fin, parece que llega un momento en nuestras vidas en las que se activa un “click” que te dice que algo hay que dejar a nuestro paso, algo que deje tu huella en este mundo. Y bien, hasta ahora yo conocí este lado de la moneda maternal, trabajé dentro de un paritorio, lugar en el que comienza el periplo de ser madre y padre.

infertilidadHace un par de meses cambié de rumbo mi vida, me trasladé en la cadena maternal hasta el extremo opuesto, comencé a trabajar en la Unidad de Reproducción Asistida de un gran hospital público. Estoy aprendiendo infinidad de cosas en este servicio, sobre todo me está dando la oportunidad de reflexionar, muy mucho. Debéis saber que en ocasiones un embarazo es, prácticamente, “un milagro”.

Cuando en un paritorio acompañas a una familia cuyo embarazo fue a través de este periplo de Reproducción Asistida, en su parto te das cuanta de detalles. Normalmente necesitan más apoyo, suelen ser temerosos en el proceso, me da la sensación de que les falta confianza en sí mismos. Creo que estoy aprendiendo a empatizar más con ellos, han luchado tanto por ese hijo, incluso antes de ser concebido, además es posible que hayan dejado pérdidas en el camino (embriones, abortos,…).  En ningún caso estoy midiendo el amor de los madres/padres por sus hijos, no creo que sea posible tampoco, es una cuestión de experiencias vividas, de expectativas rotas infinidad de veces, de falta de autoestima (ya no les queda de donde sacar). En fin, es pasar por un duelo constante, incluso realmente pienso que no terminan nunca de crear un duelo real, albergan siempre la pequeña esperanza de que se obre “el milagro”.

  * Os lanzo incógnitas, me rondan la cabeza y no paro de darle vueltas:

¿Hasta dónde estamos dispuestos a llegar para tener un hijo?, ¿hay más vida a parte de la maternidad?, ¿hombre y mujeres…tenemos la misma carga social?, ¿cuidamos/fomentamos/apoyamos la reproducción lo suficiente como para que las familias puedan ir a favor de su biología?, ¿por qué esperamos tanto para tener hijos?.

Sinceramente aún no he podido responder muchas de estas cuestiones, me gustaría que me ayudarais a resolverlo, contarme vuestra reflexión.

Tema peliagudo el que planteo hoy, comienzo fuerte esta nueva temporada en el Blog. Ya os contaré más sobre mi nueva vida y ubicación. Un saludo de nuevo familia virtual.

 

¿Dónde busco información sobre VACUNAS……?

8ffdff8f7835316b317d8dfa4ab0797cUna de las inquietudes, cómo es lógico, para muchas familias son “las vacunas de nuestros hijos”. Muchos me habéis preguntado sobre: ¿qué vacunas son más recomendables?, ¿vacunas sí o no?, ¿dónde puedo informarme con más garantía?,…..

Son dudas muy, muy comunes y además, bajo mi punto de vista, super importantes de responder con evidencia clara, concisa y de expertos.

AEPEn España, como ya me habréis oído hablar de ello alguna vez, tenemos la Asociación Española de Pediatría, grupo de expertos pediatras que bajo las ultimísimas investigaciones y evidencias, desarrollan recomendaciones y documentos de consenso para especialistas, familias y el mundo sanitario-pediátrico. Y, como no podía ser de otra manera, también dan su punto de vista con respecto a las vacunas, tanto es así, que en su Página Web: http://www.aeped.es/ , dejan un enlace específico y ampliado del tema en cuestión. Muy interesante y completo.

Como ya sabéis, me gusta facilitaros recursos WEB dónde informaros con calidad y seguridad. Espero que os resulte útil y eficaz. Ahí van:

CAVDentro de todas estas WEBS encontraréis casi todo lo que busquéis, y si no es así podéis consultarlo a la AEP a su Comité Asesor, en fin creo que son buenos recursos.

Espero os resulte útil,…. Un saludo de nuevo, y nos vemos FAMILIAS!!!!!

Percepciones de una embarazada

3555c0e840ee02f505c4edc452c99fc7Parece lógico pensar que una embarazada vive en un momento pleno en su vida, un momento en el que todo son alegrías y gozos por estar gestando una nueva vida humana. Creemos que le inundan un mar de progesterona y endorfinas (“hormonas del buen rollo”), tanto que no concebimos un ápice de inseguridad o infelicidad en tal estado de buena esperanza. Las embarazadas nos transmiten futuro, esperanza para nuestra especie, optimismo y una profunda sensación de ternura. Parece que nos apetece abrazarlas en un momento dado, al menos tocarles la magnífica tripilla en la que se alberga un nuevo bebé.

Pues bien, he de decir que desde la piel de una embarazada, la cosa cambia. He aquí un relato de una gestante, lejos de sentirse plena y en el maravilloso mundo de las nubes, parece que ha perdido, en cierto modo, su identidad como mujer. El mundo ha dejado de verla como un ser sexuado con sus bondades de fémina, para verla “a través de un velo edulcorado que te dificulta en gran medida seguir siendo percibida y tratada como tú misma”.

Lo mejor es que ella misma os lo cuente, no tiene desperdicio:

risoterapia-diario-una-volatil-L-r3zu4i “El embarazo supone una alteración esencial en la forma en que los sujetos somos sexuados por nuestros entornos. Ser quien eres se convierte en una lucha por afianzarte a tu identidad, mientras que el resto parece vivirte a través de un velo edulcorado que te dificulta en gran medida seguir siendo percibida y tratada como tú misma.

La idea de la madre, cargada de un halo de feminidad que presupone ciertos sentimientos y actitudes empieza a pesar sobre tus espaldas. Seguir siendo y manteniendo tu peculiar manera de ser sexuada, de ser la mujer que eres, sin menoscabo de las implicaciones propias del nuevo acontecimiento en tu organismo, se convierte en una tarea mucho más difícil, en tanto que se convierte en un diálogo-lucha con tu entorno.

Pese a que hay tantas formas de ser madre como de ser mujer, nos vemos sometidas a la imposición de un modelo que cuestiona tus vivencias y sentimientos, poniendo en juego además la valía de tus capacidades para serlo. Entra en juego también la noción de la “mala madre” desde el momento en que se te cuestiona por comer un trozo de jamón serrano o valorar la posibilidad de hacer una escapada (todo ahora cobra el talante del riesgo, y tú, por tanto, de la arriesgada).

El proyecto de un hijo o hija, que en principio se planteaba como algo íntimo, se convierte en un acontecimiento social que, siendo sexualmente significativo en sí mismo, supone que lo sea aún más por toda la parte social que lo engloba.

Sientes que tu propio yo se diluye, y con él tus necesidades, tus intereses y esos rasgos que te conformaban como la mujer que eras. Ya no es por ti por quien se pregunta, sino por ese supuesto alguien en quien ya debes haberte convertido, o por ese otro a quien almacenas, y que en algún momento saldrá a sustituirte.

¿Será posible recobrar la cordura y que, pese a convertirse en acontecimientos sociales, nos permitan vivirnos a nuestro peculiar modo en ámbitos que forman parte de un proyecto íntimo, personal y por supuesto, sexuado y diverso?

¿Será posible creer en la diversidad de formas posibles de vivir la maternidad y que éstas se acepten?”.

Afrontando la muerte perinatal

¡¡¡¡Hola de nuevo familias!!!!

Os presento el testimonio de María, la mamá del Pequeño Daniel. Mujer valiente y luchadora, conocerla fue todo un placer y un aprendizaje importantísimo para mi y mis compañeras de La Red del Hueco de Mi Vientre. La entrevista nos la hizo El consejo General de Enfermería de Madrid.

¡¡¡¡¡Juzgar vosotros mismos!!!!!

¡La Matrona es tu Apoyo!

¡¡¡¡Hola de nuevo chicas y chicos!!!!

images (25)A lo largo de toda la semana pasada, los medios de comunicación, nos mostraron un arduo debate entre las “llamadas Doulas” y las “luchadoras matronas”.

Vi varios de estos debates, y he de decir que aun no sé a qué dicen las Doulas que se dedican. En ningún caso son claras, se  describen como apoyo de las parejas, y dicen también que “en ningún caso informan/asesoran” (cosa que por otro lado sería ilegal, recordemos que no son sanitarias). descarga (10)Cuál fue mi sorpresa, que en uno de estos canales de televisión, muestran un video de una Doula impartiendo una clase de ejercicios de embarazadas sobre una pelota obstétrica. ¿Eso no es informar/asesorar/engañar?, ¿responderían ellas si alguna de esas mujeres se lesiona?, ¿de quién sería la responsabilidad?.

Y bien, por lo que a mí respecta, lo que verdaderamente me encoje el alma cuando las escucho, es al decir que son un apoyo a las mujeres porque, parece ser, que eso es lo que les falta. consejos_de_tu_matrona_aY me dirijo directamente a este colectivo: mirar yo soy matrona/enfermera/profesional de la salud, os aseguro que realizo infinitas técnicas dentro de mi profesión, pero sin ninguna duda os digo que lo que más hago en mi trabajo (paritorio, centro de salud, domicilios, hospitales,….) es APOYAR a las personas a las que atiendo. Mi profesión, de la cual estoy plenamente enamorada, consiste en acompañar, informar, formar, ayudar, guiar, asesorar, apoyar,…….., y un largo etc……. a las parejas en el camino de la maternidad/a las mujeres en su vida/a las personas en lo relacionado con la sexualidad/a las parejas en la planificación familiar/etc,………………….

Queridas Doulas, considero que no tenéis cabida en todo a lo que me he referido anteriormente, que si queréis formar parte de nuestra maravillosa profesión, os forméis para ello de una manera legar e igual para todas/os. No llenéis la cabeza de las parejas de falsas creencias, no es justo. Las matronas somos las profesionales de referencia para ellos, y así debe de ser por su seguridad y las de todos.

Con todo esto espero que entre todos removamos conciencias y no nos dejemos embaucar por sensacionalismos y falsas promesas. Hay gente que aprovecha las debilidades del otro para lucrarse, creo que no es justo e incluso denunciable.

Matronas del mundo, luchemos por nuestra formación, nuestra profesión no tiene precio. 

Lección de vida

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Red El hueco de mi vientre

Os contaré la experiencia que, sin duda, más me ha conmovido en relación a la muerte perinatal. La muerte de un hijo es, sin miedo a equivocarme, la peor experiencia a la que un ser humano se puede enfrentar. Pues bien, gracias a mi profesión y, sobre todo gracias a una mujer y hombre fantásticos, pude vivir la despedida de una hija, fallecida antes de nacer, más bonita de mi carrera.

Un día cualquiera, esta pareja acudió a Urgencias Obstétricas, ya que parecía que su bebé de 32 semanas de gestación no se movía. La Ecografía nos confirmó la peor noticia, esa niña había fallecido, su “corazoncito” no latía. No existen palabras, en ningún idioma, para describir aquel momento. El ser humano está preparado para aguantar infinitas cosas, sin embargo, en aquel momento os aseguro que daba la sensación de que aquellas dos personas (madre y padre) se esfumaban, parecía como si fuese imposible que salieran de esa aboragine de sollozos, gritos, juramentos, llanto, lagrimas,…., creo que durante ese tiempo ni siquiera repiraban, no lo necesitaban. Como podréis imaginar, el equipo sanitario que allí estábamos, en realidad no estábamos, para ellos.
No podría calcular cuánto duró este momento de “no estar”, creo que el tiempo se paró. En un momento dado la ginecóloga dijo las primeras palabras, les propuso ingresar para inducir el parto de su hija. Sin duda, hubiéran hecho lo que nosotras quisiéramos, no estaban allí.
Puesto que era tarde, por limitaciones infinitas del hospital, ingresaron en la planta de maternidad. Auxiliar y matrona les acompañamos a la habitación, no había consuelo para esos padres.
A la mañana siguiente comenzó la más aterradora de las andaduras de una pareja, el parto de un hijo muerto. Lo que más me llamó la a tención de esa mañana fue su cambio de actitud. Parecian otros, todo había cambiado. Estaban tranquilos y relajados. Tras recibirles y comentar cómo se encontraban, les expliqué el procedimiento que íbamos a llevar a cabo. A medida que pasaba el tiempo, hablábamos más, ellos se encontraban más receptivos y expresaban más sus sentimientos y pensamientos. Por mi parte también noté que cambió mi actitud, me encontré cada vez más tranquila y cómoda con ellos y la situación. En un momento dado les pregunté por el nombre de su hija, aunque parezca increible, a la mamá le salió una sonrisa y me contestó. Nunca olvidaré el nombre de esa criatura y de esa madre que, orgullosa de su hija, dijo su nombre y fue un antes y un después. A partir de ese momento, por supuesto, nos dirigíamos a la pequeña por su nombre.
Hablamos de las espectativas, de su familia, de qué pasaría a partir de ese momento, les comenté la posibilidad de grupos de apoyo (Red El hueco de mi vientre, entre otros). Tanto la ginecóloga, auxiliar como yo misma, creo que arropamos/cuidamos a esas dos personas lo mejor posible, es una sensación que estre nosotras hablamos después.
Parece imposible que una despedida de un hijo muerto puede tener un ápice de belleza, ¿verdad?. Pues bien, precisamente bello es como describiría el momento en el que la niña nació. La madre no tuvo reparos en recibir a su hija cogiéndola mientras salía de su cuerpo, nosotras no hicimos nada. La beso, habló con ella, la lloró, no sabría decir cuantos alagos le dijo, todo eran palabras bonitas. El papá espectante y a su lado, lloraba mientras acariciaba a su mujer y a su hija recién nacida. Nosotras mientras tanto, llorábamos y seguíamos con nuestro trabajo, burocracia principalente. Estuvieron con su hija hasta que decidieron que llegó la hora de separarse de ella, no recuerdo cuanto tiempo pasó, sin embargo, menos de lo que se podría imaginar. La mamá nos dijo que había llegado la hora y que no tenía sentido alargar más ese momento, tenían que dejarla ir. En ocasiones subestimamos a las personas. Tras finalizar con los qué haceres y protocolos que envuelven una situación de este tipo, les propusimos subir a su habitación y aceptaron, ya era muy tarde. Aquí acabó todo para nosotras, al día siguiente les dieron el alta a su domicilio y no he vuelto a saber de ellos.
Estas dos personas me dieron una lección de vida impagable, por su entereza, saber estar, por afrontar de esa manera la peor de las desgracias. La verdad es que nos dieron las gracias por haber estado allí con ellos, yo me reía ya que las gracias se las doy yo a ellos. Les doy infinitas gracias por que por más que los profesionales leamos libros, nos formemos, hagamos masters y cursos, incluso carreras unversitarias, son las peronas como estas con las que aprendemos nuestra profesión y, por supuesto, de la vida.

¡¡Muchísimas gracias familia!!

Pdt: os dejo el enlace a la red,      RED EL HUECO DE MI VIENTRE

“La prueba del azúcar”

El test de O’ Sullivan es una prueba destinada a valorar los niveles de azúcar en sangre, para diagnosticar los casos de diabetes gestacional. En España se hace rutinariamente a todas las embarazadas, sin factores de riesgo, entre las semanas 24 y 28 de gestación (en algunas comunidades autónomas se hace dos veces, una en el primer trimestre). Normalmente, en los centros se recomiendan de 8 a 10 horas de ayuno previo, de hecho en muchos centros de salud y hospitales siguen protocolos con esta indicación, pero el test realmente puede realizarse en cualquier momento del día independientemente de la ingesta previa de alimentos.

Se realiza una extracción de sangre y se mide la glucosa en sangre; a continuación, la embarazada debe ingerir un líquido que contiene 50 g. de azúcar disueltos en agua y una hora más tarde se vuelve a extraer sangre para medir de nuevo la glucosa. El resultado debe ser menor a 140mg/dl en las dos extracciones.

Si los resultados ofrecieran unas cifras iguales o mayores a 140 mg/dl se puede sospechar una intolerancia a los hidratos de carbono o una  diabetes gestacional. Se diagnostica diabetes gestacional cuando los resultados igualan o superan los 200 mg/dl, y en este caso es necesario repetir el test para confirmarlo.

Si los niveles obtenidos no han llegado a 200 mg/dl, pero han igualado o superado los 140 mg/dl, para confirmarlos se realiza la curva de glucemia o test de tolerancia oral a la glucosa (conocida popularmente como ‘curva larga’ o ‘curva de las tres horas’). En esta prueba se monitorizan los valores de glucemia tras una sobrecarga oral de 100 g. de glucosa y se realizan cuatro mediciones en intervalos de una hora. Los valores para cada intervalo deberían estar dentro de estos límites máximos:

Si hay un valor que excede los límites, se repite la prueba en tres semanas. Si vuelve a  exceder el límite se diagnostica intolerancia a la glucosa. Si aparecen dos valores que exceden los límites se diagnostica diabetes gestacional.

Una diabetes gestacional aumenta el riesgo de padecer una diabetes tipo II en el futuro, y es adecuado realizar una consulta médica preventiva tras la finalización del periodo de gestación y lactancia.

Espero haber resuelto este pequeño “lio” de prueba que tantas veces me habéis preguntado, no obstante, redactaré una entrada con consejos y alteraciones que puede tener la diabetes en un embarazo, en definitiva para eso se hace, para evitar al máximo los problemas que puedan surgir.

¡¡¡Ya sabes, cuidate y sobre todo vive feliz!!!

Mamá sana, bebé feliz

Como siempre os digo, una mujer embarazada, principalmente, ha de disfrutar de su embarazo, a su hijo sólo lo va a gestar una vez. No obstante, claro está, que para favorecer que todo salga bien, ella se encuentre en plena forma y contribuir a que su salud sea la correcta, ha de cuidarse como “es debido”. Para ello, a continuación, os dejo los Autocuidados “basiquísimos”, que deberíais de llevar a cabo. Los describiré en grupos de cuidados, ahora veréis a qué me refiero. Por supuesto, son cuidados para mujeres sanas, sin ningún problema de salud, en ese caso se añadirían/cambiarían.

images (44)Alimentación:

  • En general lo más importante es la ingesta de una dieta equilibrada y sana, no importa tanto el aumento de cantidad, sino de calidad. Ha de nutrir a la madre y al feto. No os volváis locas con las calorías.
  • Ha de comer algo cada tres horas, al menos, se evitarían las bajadas de azúcar.
  • Evitar el consumo de cafeína, alimentos picantes, comidas muy copiosas y con mucha grasa. Comer poca cantidad, muchas veces al día.
  • - Hidratos de Carbono: serán la mitad de lo que comamos y mejor si son de absorción lenta. Se tratan de la principal fuente de energía, para el tándem madre-hijo, además de aportarnos fibra, tan importante para el funcionamiento intestinal.  Las necesidades de estos, aumenta al final del embarazo. Ejemplo: lácteos, fruta, verdura, cereales,…
  • - Grasas: serán un 30% de nuestra dieta, y a ser posible de grasas de las que llamamos “buena”. Son necesarias las grasas en nuestro organismo, sirven para transporte de nutrientes, componen estructuras,…
  • - Proteínas: serían un 15% de la dieta, además mejor si tienen un “alto valor biológico” como son: carne, pescado, huevos, leche, legumbres, cereales integrales,… 
  • - Minerales: en general, los únicos minerales que una embarazada debe añadir a su ingesta (en forma de comprimidos, por ejemplo) son:
    • - Hierro –> la cantidad depende de las necesidades de la embarazada.
    • - Ácido fólico –> importantísimo para prevenir los defectos del cierre del tubo neural en el embrión, la dosis va de 0,4 mg al día en bajo riesgo, a 4 mg al día si existe riesgo.
    • - Yodo–> imprescindible para el correcto desarrollo neurológico del feto, una dosis de 200 microg al día.

images (45)Eliminación:

  • - Importante la ingesta de fibra y abundante agua, evitaremos estreñimiento, hemorroides, flatulencias y malestar intestinal.
  • - Llevar un hábito intestinal lo más estricto posible.
  • - Procurar vaciar la vejiga al máximo y varias veces al día, evitaremos infecciones urinarias.

images (47)Actividad:

  • - Siempre que no exista contraindicación, se recomienda actividad física regular. La intensidad o el tipo de ejercicio, va a depender de nuestro hábito previo al embarazo.
  • - Si comenzáis a hacer ejercicio, hacerlo de forma “light”, nunca con esfuerzo máximo, repercutiría en la perfusión de la placenta y por ello al bebé.
  • - Los beneficios son los mismos que para cualquier persona:
    • - mejora el sistema cardiovascular.
    • - controla la ganancia de peso y regula las grasas corporales.
    • - mejora nuestro estado mental.
    • - prepara el organismo para el esfuerzo físico del parto y postparto (¿iríais a una maratón sin entrenar previamente?).
  • -  Cuidado con el exceso de calor y teniendo en cuenta nuestra seguridad con respecto a las caídas. El centro de gravedad de una embarazada está cambiado.
  • - Un ejercicio ideal sería, todo aquel que se practique debajo del agua. ya que el agua reduce al máximo los impactos articulares y, por lo tanto, hace la actividad más controlada y segura.

sueñoDescanso:

  • - En esta ocasión os dejo el enlace de una entrada anterior que,  a mi entender, está muy completa:

http://tumatrona.org/duermete-mama-duermete-ya/

descarga (11)Higiene:

  • - Importante una ducha/baño diario, con jabón neutro. No es necesario aumentar o cambiar la forma de asearnos diariamente, repercutiría negativamente en nuestra flora, necesaria para protegernos frente a infecciones.
  • - Mantener la piel bien hidratada tanto con cremas, como con una buena ingesta de líquidos.
  • - Prestar especial cuidado con la higiene bucal, utilizando cepillo suave para evitar sangrado, las encías están muy sensibles. Importante revisión por odontólogo como prevención.

descarga (10)Vestido:

  • - Utilizar ropa cómoda, evitando presión sobre el abdomen y la zona de las ingles.
  • - Evitar zapatos con tacón alto, podrían empeorar posibles dolores de espalda. En cambio, si es recomendable utilizar calzado con algo de cuña.
  • - Adecuar la ropa a la temperatura externa, no pasar calor.

Espero haber resuelto alguna de vuestras dudas, si no es así, no dudéis en escribirme. ¡¡¡ CUIDAROS Y SONREIR MUCHO!!!