La cabeza de una madre…

43463531-de-dibujos-animados-dibujo-de-la-mano-amor-mamá-día-de-madre-felizHoy leí este artículo y me pareció interesantísimo, además de super buena idea el “bocearlo” a los cuatro vientos. Y es que, el cerebro de una mujer cambia con su maternidad, que lo sepa todo el mundo de una vez por todas, cambia estructuralmente….. Es otra magia más de la naturaleza, otra de tantas.

La maternidad entraña cambios cerebrales espectaculares…..

Y el motivo es claro: la naturaleza se asegura que la perpetuación de la especie se haga en las mejores condiciones posibles, y prepara el cerebro de las madres para el trabajo de una enorme trascendencia.  Pero históricamente, los cambios a nivel emocional y mental de las embarazadas han sido considerados como una muestra de la debilidad femenina, ya que en medicina la referencia de lo que es “normal” ha sido siempre el varón.   La ciencia moderna, sin embargo, está descubriendo que los cambios a nivel cerebral de las embarazadas son tan radicales, importantes y necesarios como los físicos.  La autora propone informar a las madres (¡y a los profesionales!) de lo que es normal en la etapa perinatal, para evitar una visión innecesariamente patológica de los cambios inherentes a la maternidad y poder brindar una atención y un apoyo adecuado.  A su análisis es interesante añadir el hecho que el estado mental de las madres tras el parto puede en algunos casos estar relacionado no solo con el proceso neurobiológico natural, sino con la vivencia del parto, ya que en un parto medicalizado la administración de medicamentos puede dar lugar a un escenario hormonal no previsto por la naturaleza.

 ¿Por qué en el cuidado del embarazo se ignora este hecho tan fundamental?

Por Chelsea Conaboy

EN LAS SEMANAS siguientes al nacimiento de mi primer hijo, derroché horas de sueño valioso inclinándome sobre su cuna para comprobar que todavía estaba respirando, o buscando en Google peligros potenciales que parecían crecer en una monstruosa realidad a la luz azul de mi teléfono inteligente. Entre ellos: la pintura con plomo que mi esposo y yo habíamos descubierto recientemente -un riesgo real pero manejable- había convertido a nuestra nueva casa en una zona peligrosa. Limpié nuestros pisos incesantemente, pero aún imaginaba una nube caricaturesca de polvo venenoso siguiéndonos mientras llevaba al bebé, tan pequeño y frágil, de habitación en habitación.

Cuando el médico realizó una prueba de detección de depresión posparto durante mi revisión de seis semanas, notó que mis respuestas al cuestionario estaban algo mezcladas, aunque mi puntaje estaba dentro del rango normal. Me preguntó si tenía pensamientos sobre dañarme a mí o a mi hijo y, cuando le dije que no, ella siguió adelante. Pero estaba luchando. Antes de tener al bebé bebé, había logrado tener una preocupación de bajo nivel. Ahora, era como si el volumen hubiera sido subido. Una de las mayores preocupaciones que enfrenté fue la preocupación en sí misma. La maternidad me hizo sentir de esta manera, y yo sería una madre para siempre. ¿Siempre estaría tan ansiosa? ¿Y mi bebé sufriría por eso? Temía que algo profundo dentro de mí, mi disposición, mi forma de ver el mundo, yo misma, hubiera sido alterada. La verdad es que algo muy fundamental había cambiado: mi cerebro. Lo que no sabía, que ojalá hubiera sabido entonces, era que estaba en medio del cambio neurobiológico más rápido y dramático de mi vida adulta.

El desconcierto que sentí y que tantas nuevas madres sienten, probablemente fue, al menos en parte, una manifestación de los cambios cerebrales estructurales y funcionales, transmitidos a través de los milenios por las madres antepasadas y destinados a convertirme en una cuidadora ferozmente protectora y motivada, enfocada sobre la supervivencia de mi bebé y su bienestar a largo plazo. En las últimas dos décadas más o menos, los investigadores han comenzado a documentar el cambio de imagen del cerebro materno.

Pero aunque la transformación que se observa es asombrosa, el cerebro permanece casi completamente ausente de las conversaciones normales sobre lo que significa convertirse en madre, incluso cuando el cuerpo de una mujer -el estado del peso del bebé de Kate Middleton, por ejemplo- está abierto a discusión hasta el hastío.

Entrar en la maternidad es “un evento importante” para el cerebro, dice Jodi Pawluski, investigadora de la Universidad de Rennes 1 en Francia, que se centra en la neurobiología del cerebro materno. “Es uno de los eventos biológicos más importantes, diría yo, que tendrás en tu vida”.

Las mujeres experimentan un enorme flujo de hormonas durante el embarazo, el parto y la lactancia que prepara el cerebro para un cambio dramático en las regiones que se cree forman el circuito maternal. Las regiones cerebrales afectadas incluyen aquellas que permiten que una madre haga múltiples tareas para satisfacer las necesidades del bebé, ayudarla a empatizar con el dolor y las emociones de su bebé y regular cómo responde a los estímulos positivos (como los gorjeos del bebé) o las amenazas percibidas. En los primeros meses del recién nacido, la interacción de la madre con su bebé sirve de estímulo adicional para unir su cerebro de forma bastante tangible con el de su bebé.

Algunos efectos de esos cambios cerebrales pueden moderarse con el tiempo. Los investigadores han descubierto que la ansiedad o hipervigilancia que sienten muchas madres nuevas, por ejemplo, alcanza su punto máximo en el primer mes después del parto y luego disminuye. Pero sospechan que otros efectos persisten, dando forma a las madres incluso más allá de sus años de crianza e incluso influyendo en sus relaciones con futuros nietos. En un estudio clave, un equipo de investigadores utilizaron imágenes de resonancia magnética anatómica para observar los cerebros de mujeres que no estaban embarazadas pero que esperaban estarlo. Los investigadores dieron seguimiento con imágenes poco después del parto y nuevamente dos años después. A modo de comparación, escanearon mujeres que nunca habían tenido un embarazo. Después del parto, el volumen de materia gris en los cerebros de las madres cambió dramáticamente, particularmente en regiones involucradas en procesos sociales y “teoría de la mente” o la capacidad de atribuir emociones y estados mentales a otras personas, clave para criar a un ser humano. La intensidad del cambio, suficiente para que los investigadores clasificaran fácilmente a las mujeres que tuvieron un embarazo de aquellas que no, sorprendió a Elseline Hoekzema, autora principal del artículo, quien estudia el embarazo y el cerebro en la Universidad de Leiden en los Países Bajos.

“Nunca he visto algo parecido en ninguno de los conjuntos de datos con los que he trabajado”, dijo Hoekzema por correo electrónico. “En cierto modo, no es sorprendente dada la naturaleza extrema de las inundaciones hormonales a las que están expuestas las mujeres durante este período, pero no esperaba hallazgos tan notablemente robustos y este grado de diferenciación”.

Cuantos más cambios cerebrales experimentaron las madres, más alto puntuaron en medidas de apego emocional a sus bebés, un hallazgo que se hizo eco de estudios anteriores. Y los cambios en la mayoría de las regiones cerebrales se mantuvieron dos años más tarde.

 Los investigadores también escanearon hombres, los que se hicieron padres durante el período de estudio y los que no tuvieron hijos, y no encontraron cambios comparables en el volumen de materia gris. (Otros estudios han encontrado que los padres, incluidos los padres homosexuales que crían niños sin participación materna, experimentan cambios significativos en la actividad cerebral, pero esos cambios dependen de la exposición al niño. Cuanto más tiempo pasa un hombre como cuidador principal, más  se llega a activar la red parental en su cerebro, y los investigadores sospechan que puede darse un efecto similar al desempeñar un rol parental.)

Los escáneres cerebrales parecían validar el cambio rápido, pronunciado y duradero en las madres  que el obtenido en una población mucho más grande de investigación con animales. Al revisar una variedad de estudios, Pawluski y sus coautores escribieron en un artículo de 2016 que, como período de desarrollo, el embarazo es tan formativo como la pubertad. “En condiciones saludables, el cerebro femenino se transforma en un mecanismo motivado y materno”, escribieron.

Los investigadores están muy lejos de poder decir lo que los cambios en el cerebro significan para la experiencia de la nueva maternidad en cada mujer individual o cómo interactúan con las demandas fisiológicas de esa fase de la vida, como la lactancia y la falta de sueño. Están empezando a investigar cómo el cerebro materno se ve afectado por un trauma, como el abuso y la pobreza, o por el uso de sustancias. Es importante destacar que todavía no pueden decir si los trastornos del estado de ánimo posparto son el resultado de algo que salió mal en los cambios típicos que atraviesa el cerebro de una madre o si se debe a cambios desencadenados en otros circuitos cerebrales.

 ¿Qué pasaría si las madres fueran conscientes de la importancia de la transformación cerebral?

Los médicos, los libros de embarazo y los blogs de madres suelen alertar a las mujeres con la lista estándar de síntomas de depresión posparto, que a veces incluye otros trastornos del estado de ánimo posparto, como la ansiedad grave o el trastorno obsesivo compulsivo. Animan a las mujeres a buscar ayuda si experimentan síntomas tales como desesperanza, preocupación excesiva, problemas para vincularse con el bebé o una pérdida de interés en amigos y familiares, especialmente cuando esos síntomas interfieren con su capacidad para cuidarse a sí mismos o a sus hijos. Hasta 1 de cada 5 mujeres desarrollarán trastornos del estado de ánimo posparto en algún momento después de dar a luz, y educar a la gente acerca de esas condiciones es fundamental. Pero estas fuentes suelen dedicar muy poco tiempo a los cambios neurobiológicos normales que todas las madres pueden experimentar.

¿Qué pasaría si les diéramos a las futuras madres una comprensión básica de cómo y por qué cambian sus cerebros? ¿Les ayudaría a sobrellevar las experiencias emocionales desconocidas que muy a menudo son parte de una experiencia saludable de nueva maternidad? ¿Podría abrir una puerta para que las mujeres que experimentan síntomas más problemáticos hablen con sus seres queridos o con su médico? ¿Podría incluso ayudar a algunas mujeres a sentirse fortalecidas por su propia biología?

Mientras leía e investigaba, comencé a sentir manejable mi ansiedad. Pero mi frustración creció. Hay tantas mujeres a las que les cambia la maternidad de manera que pueden sentirse inquietas y confusas. Esta información puede proporcionar consuelo: en la mayoría de los casos, estos cambios no solo son normales, sino que también son productivos y ayudan a las mujeres a convertirse en las madres que necesitan sus bebés. ¿Por qué no lo supe antes?

Durante esas primeras semanas agobiantes  de nueva maternidad, hojeé un montón de libros de crianza prestados mientras el bebé dormía. Buscaba algo que pudiera explicar cómo me sentía. En una copia gastada de Infants and Mothers: Differences in Development,del famoso pediatra y experto en desarrollo infantil T. Berry Brazelton, publicado por primera vez en 1969, llegué a una sección sobre cómo llevar a casa a un recién nacido y leí esto: “La preocupación se convertirá en la base para aprender a ser padres “.

Muchas nuevas madres dicen que tienen ganas de llorar “la mayor parte del tiempo” y se preguntan si eso significa que no están hechas para ser madres, escribió Brazelton. “Debe resultar tranquilizador saber que este es un resultado normal de los reajustes físicos y psicológicos que siguen al parto. Esto se pasará. Incluso puede ser una parte importante de su capacidad para convertirse en un tipo diferente de persona: una “madre”, en lugar de una chica”.

Pensé a menudo en ese pasaje en los meses siguientes mientras profundizaba en la investigación. La aplicación de seguimiento del embarazo que examinaba casi a diario antes de dar a luz para ver cómo cambiaba mi cuerpo usaba un diagrama animado de una mujer desde el cuello hacia abajo. Sin embargo, hace medio siglo, Brazelton, que murió en marzo, se dio cuenta de las nuevas validaciones de los investigadores mediante herramientas de imágenes cerebrales y modelos animales: las madres se conviertían en “un tipo diferente de persona”.

Brazelton, a punto de cumplir 98 años, respondió al teléfono cuando le llamé en la primavera de 2016, justo cuando mi hijo cumplía un año. Nos reunimos para almorzar en Concord’s Colonial Inn. Había viajado con un cuidador desde su casa en Cape Cod para asistir al funeral de un ex colega del Hospital Infantil de Boston. Le conté mi historia, lo que el pasaje de su libro significó para mí durante algunos días particularmente oscuros, y cómo esto estimuló mi interés en la neurobiología del cerebro materno. Entonces, al parecer, comenzó nuestra sesión de terapia.

La ansiedad que experimenté era típica, dijo: “Estás asustada y no te sientes bien y estás trabajando muy duro para recuperarte, para enfrentarte a este niño del que te has enamorado desesperadamente por primera vez en tu vida, y te das cuenta de la gran responsabilidad que es y cómo supone un punto de inflexión en tu vida . . . . Veo que te desorganiza y te lanza al frenesí como una gran oportunidad para reorganizarte y recuperarte y convertirte en la nueva persona que quieres ser “.

Brazelton dijo que esa había sido su filosofía desde que comenzó a practicar en Cambridge en 1951. “En ese momento, se culpaba a los padres de todo lo que salía mal en el niño. Y los padres ya se sentían inadecuados y culpables, por lo que se reavivaba la sensación de fracaso. Me pareció que era lo contrario de lo que deberíamos estar haciendo. Deberíamos construir la autoestima de la madre para que ella pueda transmitirla a su hijo “.

Brazelton dijo que estaba animado por la recomendación dada por  la fuerza de trabajo federal pocos meses antes de nuestra reunión de que todas las mujeres que estén embarazadas o que hayan tenido un hijo recientemente se sometan a pruebas de depresión, y esperaba que creciera un movimiento entre los pediatras para involucrarse más en la salud mental maternal.

En ese punto, estaba segura de que él estaría de acuerdo con mi conclusión: ¿no deberíamos estar preparando mejor a las madres sobre los cambios cerebrales bien documentados que se pueden esperar, antes de que nazca el bebé?

“No creo que la mayoría de las madres estén preparadas para ese tipo de información”, dijo Brazelton. “Asustaría a mucha gente”. No creo que quieran pensar que sus cerebros van a cambiar. Les asustaría el camino que fuera a tomar”.

Si las madres le plantearan el tema, dijo, estaría encantado de hablar sobre ello. De lo contrario, podría aumentar demasiado sus miedos.

Busqué a tientas mis palabras, consternada y confundida. La conversación había sido muy edificante. Aquí de repente surgió la pesada idea de que las mujeres no pueden manejar la información sobre sus propios cuerpos, sus propios cerebros. “¿No es, en cierto sentido, una idea muy pasada de moda?”, Pregunté, cohibida, incluso por hacerle esa pregunta a alguien de la experiencia y nivel de Brazelton. Tomó la pregunta de manera diferente a lo que yo quería decir y habló sobre los desafíos de las madres trabajadoras que carecen de apoyo social. Nuestro almuerzo terminó poco después. La gente se estaba reuniendo en la iglesia.

Brazelton fue un doctor progresista en su época. Escuchó a las madres en un momento en que otros las rechazaban. Eso es lo que atrajo a la gente a sus escritos a su popular programa de televisión por cable, What Every Baby Knows. Sin embargo, sus comentarios para mí parecían estar anclados en la idea de que la maternidad (en general, las mujeres en general) requiere un manejo cuidadoso, una vieja idea que permanece omnipresente.

La verdad es que es más fácil hablar sobre la decoración del cuarto de los niños que sobre el miedo atemorizante que te lleva a que todo tu cuerpo sude la primera vez que llevas al bebé a la tienda de comestibles. Es más cómodo debatir nombres de bebés y marcas de cochecitos que hablar sobre la profundidad de la soledad que puede surgir a las 2 a.m. cuando estás despierta de nuevo con un bebé llorando.

“Existe un estigma asociado a hablar de desafíos”, dice Liz Friedman, fundadora de MotherWoman, que organiza una red de grupos de apoyo perinatal en Massachusetts. “No queremos hablar a las mujeres embarazadas sobre los embarazos difíciles”, dice Friedman, quien ahora dirige el Grupo de Apoyo entre Pares para Padres. “Queremos mantener esta fachada de que la maternidad es todo lo que esperábamos y el embarazo es una bendición. . . . Nos sentimos como aguafiestas dramatizando nuestras propias luchas y asustando a las personas, y no queremos hacer eso “.

“Sin embargo”, dice ella, “debemos hablar sobre esto”.

 Los estragos de la visión masculina de la maternidad

Algunos de los obstáculos para una conversación más abierta están profundamente enraizados, incluso los obsoletos. La creencia de que el útero de una mujer la pone en riesgo de “histeria” se remonta a unos 4.000 años. Hoy, por supuesto, la idea de que su cerebro está confundido por la maternidad alimenta la discriminación del embarazo en el lugar de trabajo y en otros lugares. La investigación sobre el “cerebro de la madre”, el olvido o la confusión general que muchas mujeres informan que experimentan, es algo sesgada. Los déficits en la memoria y la función cognitiva que se han detectado son generalmente pequeños, se cree que desaparecen con el tiempo, y pueden ser una función del cerebro que se adapta a su nuevo papel.

A pesar de haber conseguido una imagen más clara de cómo la neurología y la genética influyen en la salud mental en la población en general, los investigadores están tratando de ponerse al día cuando se trata de la salud mental materna.Generaciones de científicos no estaban interesados en el tema, dice el Dr. Peter Schmidt, jefe de endocrinología conductual en el Instituto Nacional de Salud Mental, que ha estudiado problemas posparto desde 1986. Schmidt se enfoca principalmente en determinar los desencadenantes de la depresión posparto o la psicosis.

 “A nadie le importaba, en realidad, porque eran cuestiones de mujeres”, dice el Dr. Peter Schmidt, no se contemplaba como el serio problema de salud pública que es. Los investigadores masculinos interesados a veces experimentaron un retroceso por las mujeres preocupadas por “la vieja misoginia de que las mujeres están perjudicadas por su sistema reproductivo“.

 El campo se ha ampliado considerablemente en los últimos años, dice Schmidt, con un creciente interés específico en el cerebro materno, la más nueva tecnología disponible para estudiarlo, y la publicación de artículos de alto perfil que han demostrado a los investigadores que estudiar la salud mental materna no es “una carrera suicida”. También ha crecido notablemente el número de mujeres investigadoras.

También hay un reconocimiento de lagunas en la comprensión de cómo difieren los hombres y las mujeres. El Colegio Estadounidense de Médicos (American College of Physicians) emitió una llamada para cerrar esas brechas al incluir a más mujeres como sujetos en la investigación clínica e informar regularmente de los datos específicos de género en los resultados de esos estudios.

Las mujeres han estado ausentes con demasiada frecuencia de los estudios científicos en general, se deduce que ha habido “una invisibilidad” de la madre, dice la Dra. Alexandra Sacks, psiquiatra reproductiva en Nueva York y coautora de una próxima guía sobre las emociones del embarazo y nueva maternidad

La investigación de crianza generalmente se enfoca en el niño. Los investigadores a los que entrevisté dijeron que a menudo obtienen una versión de esta respuesta cuando solicitan fondos para investigar el cerebro materno: ¿qué pasa con la descendencia? El énfasis en los bebés “es comprensible”, dice Sacks, “pero es hora de reconocer también la historia de salud de la madre”.

Eso está comenzando a suceder, dice la Dra. Samantha Meltzer-Brody, directora del programa de psiquiatría perinatal de la Universidad de Carolina del Norte y presidenta de Marce of North America, un grupo que aboga por la investigación en salud mental materna, la atención clínica y la educación. Durante mucho tiempo, dice ella, se sintió como una de las pocas profesionales en su campo, presionando para lograr que las madres que luchan contra los trastornos del estado de ánimo posparto reciban el apoyo que necesitan. Los últimos años han traído un “enorme cambio radical”, aunque aún queda mucho por hacer.

 La importancia de conocer y dar espacio a lo que es normal

La participación en grupos de apoyo posparto se ha incrementado. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos recientemente recomendó rediseñar la atención posparto para incluir una evaluación más completa del estado de ánimo y el bienestar emocional de una mujer. Y el primer medicamento para tratar la depresión posparto severa podría llegar pronto al mercado. Meltzer-Brody fue la principal investigadora académica en ensayos clínicos que descubrieron que la brexanolona, fabricada por Sage Therapeutics, con sede en Cambridge, y administrada por vía intravenosa durante aproximadamente 2 días y medio, redujo significativamente los síntomas en mujeres con depresión posparto grave.

Sin embargo, aunque los trastornos del posparto han comenzado a obtener la atención que se necesita desesperadamente, se dedica menos tiempo a ayudar a las mujeres a comprender el alcance de lo que es típico de una experiencia posparto saludable y desarrollar una nueva idea no romántica de la maternidad. “Ese es el siguiente paso“, dice Meltzer-Brody.

Empecé a pensar en un mapa del cerebro materno como una especie de herramienta para acabar con la romantización, la historia del abandono científico, la invisibilidad de las madres. El mapa sería una medida tangible de la profundidad de la nueva maternidad, una que demuestra con certeza que los cambios que experimentan las mujeres “son biológicos y no constitucionales“, como lo expresa la Dra. Leena Mittal, directora de psiquiatría reproductiva del Hospital Brigham and Women.

Lo que sabemos sobre el cerebro materno hasta ahora exige más investigación, dice Mittal. Pero ella y otros médicos con los que hablé no estaban tan convencidos de que se justificara un debate rutinario sobre el desarrollo cerebral típico durante la atención prenatal. Les preocupa que si las mujeres se sienten presionadas para hacerlo todo correctamente durante el embarazo, conocer cómo se relaciona la neurobiología de una mujer con el vínculo infantil podría aumentar esa presión. No hay conclusiones específicas que los médicos puedan extraer de la investigación del cerebro para ayudar a un individuo a tomar decisiones sobre la mejor manera de cuidar de sí misma y de su bebé, dice Mittal.

“Lo que sabemos en este punto es interesante y en gran medida el comienzo”, dice ella. “Lo que realmente significa en términos de tratamiento dirigido, ese es el objetivo”.

A los médicos y otros profesionales que cuidan a las mujeres embarazadas les queda mucho que hacer. Muchas mujeres aprenden acerca de los efectos físicos más comunes del embarazo, diástasis abdominal, por ejemplo, o la separación de los músculos abdominales que pueden contribuir a la lumbalgia y la disfunción del suelo pélvico, no de sus médicos, sino de amigos o familiares. Tal vez la evolución del cerebro materno sea también un tema discutido más frecuentemente en las clases de lactancia materna y grupos de madres.

Eso sería útil, por supuesto. ¿Pero es suficiente? Por un lado, muchas mujeres no tienen acceso a esas redes de apoyo o no se conectan a ellas hasta que encuentran dificultades.

Kate Worrall no recuerda a ninguno de los profesionales médicos que vio durante el embarazo y durante el parto hablando con ella sobre su cerebro o el contexto emocional de la nueva maternidad, más allá del lenguaje repetitivo sobre depresión posparto.  Sharon, de 33 años, no estaba preparada para la gama de emociones que sintió cuando trajo a su hijo Tommy a su casa del hospital en diciembre de 2015 o cuando los cortos días de invierno durante la baja por maternidad se convirtieron en insoportables noches largas e insomnes.

“Me sentí un poco más perdida de lo que me había imaginado”, dice ella.

Ella nunca había tenido problemas de ansiedad antes de tener un bebé. Pero el reto de consolar a un niño que llora y hacer que se duerma despertaron una sensación de impotencia con la que todavía hoy tiene problemas, aunque finalmente encontró un terapeuta que pudo ayudarla a sobrellevarlo.

“Me sentí sorprendida por eso”, dice ella.

Kate Worrall, que acaba de dar a luz a su segundo hijo, dice que no se sentía preparada para las emociones que surgieron al convertirse en madre por primera vez.  Se sorprendió cuando sus amigos comenzaron a decirle que habían tenido experiencias similares. Mientras esperaba la llegada del bebé Colin, nacido en junio, al menos se sentía más preparada esta vez. Dice que se preocupaba por hablar con otras mujeres embarazadas acerca de los desafíos mentales y emocionales de la maternidad. Pero Worrall dice que esto no es simplemente un tema más para que las madres hablen abiertamente.  “Al igual que todo tipo de salud mental, debe ser también un componente de la salud física más amplia”, dice ella.

Si esa educación se hace concienzudamente, incluso podría empoderar.

 El cerebro de una madre es algo poderoso

Una oleada de oxitocina en el momento del parto desencadena cambios que le permiten a la mujer sincronizarse con su bebé mediante una coordinación de la biología (respuestas cerebrales sincronizadas y ritmo cardíaco) y el comportamiento (respuestas coincidentes en la mirada, el tacto y las vocalizaciones). Esa intensa conexión enseña a un bebé desde el primer día cómo relacionarse con otra persona, dice Ruth Feldman, profesora Simms-Mann de Neurociencia del Desarrollo en el Centro Interdisciplinario en Herzliya, Israel. Cuando nos conectamos con amigos, compañeros románticos y colegas e incluso cuando nos vemos como miembros de un equipo deportivo o como parte de una nación, “reutilizamos la maquinaria básica” establecida en la conexión entre la madre y el bebé, explicó en un documento de 2017 sobre la neurobiología del apego humano.

El cerebro parental incorpora funciones específicas del ser humano, como la empatía con los mayores, destinada a proteger a los jóvenes de la supervivencia de la especie. Esa complejidad lo convierte en “una expresión máxima de la evolución humana”, dice ella. De hecho, ella especula que el fenómeno de la vinculación de los padres fue lo primero. Antes había humanos.

 “Quienes somos depende de los padres”, dice ella. “El cerebro materno es la clave”.

Feldman piensa que deberíamos hablar sobre eso. Las mujeres experimentan muchos cambios durante el embarazo y la nueva maternidad, dijo. “Si se entiende mejor, de dónde viene y lo natural  y lo importante que es para el cerebro y el desarrollo del niño, ayuda a atravesarlo”.

La investigación sobre el cerebro materno es aún relativamente nueva, y hablar sobre los hallazgos requiere ser cuidadosos, dice Feldman. “Pero el hecho de que se requiera un poco de atención sobre cómo difundir esta información no significa que no deberíamos hacerlo”.

Anticipé la montaña rusa emocional de la maternidad cuando estaba esperando a mi segundo hijo el verano pasado. Saber lo que puede venir no hizo que los altibajos fueran menos reales, pero los hizo menos atemorizantes. Me preocupaba mucho. Pero no me preocupé por la preocupación.

Me pregunto cómo de diferentes hubieran sido las cosas la primera vez si hubiera sabido más. Pude haberlo superado mejor si hubiese entendido que parte de lo que estaba experimentando era solo mi cerebro, este cerebro materno dinámico, que enseña la empatía y que está formando la humanidad, haciendo exactamente lo que se suponía que debía hacer. Tal vez, al menos, me hubiera ayudado a apagar el teléfono por la noche y dormir un poco.

El cerebro del bebe Eduard Punset

Os presento este magnífico reportaje de Eduard Punset sobre el funcionamiento del cerebro e importancia de los cuidados a nuestros Recién Nacidos/Bebés… Nos habla de la relación que tiene a largo plazo el trato hacia el bebé y la repercusión sobre su vida futura.

Parte 1

Parte 2

Parte 3

No lo olvidemos, los bebés son los futuros adultos, son la sociedad del futuro.

 

Afrontando la muerte perinatal

¡¡¡¡Hola de nuevo familias!!!!

Os presento el testimonio de María, la mamá del Pequeño Daniel. Mujer valiente y luchadora, conocerla fue todo un placer y un aprendizaje importantísimo para mi y mis compañeras de La Red del Hueco de Mi Vientre. La entrevista nos la hizo El consejo General de Enfermería de Madrid.

¡¡¡¡¡Juzgar vosotros mismos!!!!!

¡La Matrona es tu Apoyo!

¡¡¡¡Hola de nuevo chicas y chicos!!!!

images (25)A lo largo de toda la semana pasada, los medios de comunicación, nos mostraron un arduo debate entre las “llamadas Doulas” y las “luchadoras matronas”.

Vi varios de estos debates, y he de decir que aun no sé a qué dicen las Doulas que se dedican. En ningún caso son claras, se  describen como apoyo de las parejas, y dicen también que “en ningún caso informan/asesoran” (cosa que por otro lado sería ilegal, recordemos que no son sanitarias). descarga (10)Cuál fue mi sorpresa, que en uno de estos canales de televisión, muestran un video de una Doula impartiendo una clase de ejercicios de embarazadas sobre una pelota obstétrica. ¿Eso no es informar/asesorar/engañar?, ¿responderían ellas si alguna de esas mujeres se lesiona?, ¿de quién sería la responsabilidad?.

Y bien, por lo que a mí respecta, lo que verdaderamente me encoje el alma cuando las escucho, es al decir que son un apoyo a las mujeres porque, parece ser, que eso es lo que les falta. consejos_de_tu_matrona_aY me dirijo directamente a este colectivo: mirar yo soy matrona/enfermera/profesional de la salud, os aseguro que realizo infinitas técnicas dentro de mi profesión, pero sin ninguna duda os digo que lo que más hago en mi trabajo (paritorio, centro de salud, domicilios, hospitales,….) es APOYAR a las personas a las que atiendo. Mi profesión, de la cual estoy plenamente enamorada, consiste en acompañar, informar, formar, ayudar, guiar, asesorar, apoyar,…….., y un largo etc……. a las parejas en el camino de la maternidad/a las mujeres en su vida/a las personas en lo relacionado con la sexualidad/a las parejas en la planificación familiar/etc,………………….

Queridas Doulas, considero que no tenéis cabida en todo a lo que me he referido anteriormente, que si queréis formar parte de nuestra maravillosa profesión, os forméis para ello de una manera legar e igual para todas/os. No llenéis la cabeza de las parejas de falsas creencias, no es justo. Las matronas somos las profesionales de referencia para ellos, y así debe de ser por su seguridad y las de todos.

Con todo esto espero que entre todos removamos conciencias y no nos dejemos embaucar por sensacionalismos y falsas promesas. Hay gente que aprovecha las debilidades del otro para lucrarse, creo que no es justo e incluso denunciable.

Matronas del mundo, luchemos por nuestra formación, nuestra profesión no tiene precio. 

La Copa Menstrual

Hola a todas chicas!!!!!images (2)

Hoy os hablaré de un objeto. Estoy segura de que a muchas de nosotras, nos cambiará la vida, jajajajaja. Se trata de “La Copa Menstrual”.  

Desde finales del siglo XX, hasta ahora, utilizamos compresas (como ahora las entendemos) y tampones, ambos ya fueron revolucionarios en su día, las mujeres tendríamos más libertad, más higiene. La menstruación, ya no era una limitación para la vida diaria, podríamos seguir con nuestras rutinas con seguridad.images (5)

¿Habéis oído hablar de La Copa Menstrual? Pues bien, es un recurso más para la gestión del contenido de nuestras “reglas”, “menstruaciones”. Se trata de un recipiente, de un material determinado (dependerá de la marca), que se introduce en la vagina y recoge los deshechos que expulsa nuestro útero durante la “regla”.

images (3)Parece raro, ¿no?. De raro nada, la vagina es un cilindro elástico, en cuyo fondo se encuentra el cérvix (parte inferior del útero). Evidentemente es una parte del cuerpo NO ESTERIL, por lo que introducir un tampón o, en este caso, una copa menstrual, no conlleva ningún riesgo de infección, daño, irritación,…

sitio de la coa menstrualDel mismo modo, la vagina es un cilindro hueco y limitado (con un fondo), por lo que un tampón o una copa menstrual, no se perderán por el infinito de nuestro cuerpo. Ambos objetos, se quedarán enclavados en las paredes elásticas de la vagina, sin moverse y sin molestar, siempre y cuando se coloquen correctamente.

En cuanto a las ventajas de La Copa Menstrual, frente al tampón o compresa, podrían ser:

  • - Ecológica: evitamos eliminar residuos inútiles (no reciclables).
  • - Económica: nos compramos una Copa y, dependiendo del fabricante, nos durará años de uso de ciclo menstrual.
  • - Conocimiento de nuestro cuerpo: existen mujeres que desconocen su zona genital, con la importancia que eso tiene para reconocer anomalías, por ejemplo.
  • - Comodidad: dependiendo de las características de nuestra menstruación y de la Copa en cuestión, podríamos llevarla hasta 12h sin tener que vaciarla. Tras su vaciado, simplemente con limpiarla con papel de wc, o con agua, se volvería a poner. También se puede utilizar durante la noche, y por supuesto, te podrías sumergir en agua sin miedo a “pérdidas”.

Por ponerle un “pero”, podría decir, que se trata de un objeto sencillo de utilizar pero que necesita un aprendizaje y, por lo tanto un entrenamiento. No os rindáis la primera vez que la uséis. En el caso de que no os convenza, ya veréis que su uso os va a dar destreza y podréis disfrutar de ella sin problemas.Sin título

En el mercado existen más de 40 casas comerciales que ya fabrican Copas Menstruales, cada una de ellas con distintas características. Por lo tanto, para facilitaros la elección de la vuestra, os dejo un enlace a una agrupación dedicada, en cuerpo y alma, a la difusión de este “objeto revolucionario”. En su página también podréis encontrar reseñas históricas, todo tipo de marcas, videos explicativos, enlaces para poder adquirirlas, respuestas a preguntas más frecuentes, etc…..

LA COPA MENSTRUAL . ES

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Os animo a que consultéis la página y por supuesto os animo a que probéis La Copa Menstrual.

Portear a mi bebé

descarga (8)En muchas ocasiones, mamás y papás me han comentado: “mi bebé no quiere, ni mal ni bien, ir en el cochecito/sillita (que con tanto amor, cariño e ilusión compraron en su día)”. Sus bebés lloran, patalean, se enrabietan,……, y un largo etc, que les sirve para desesperarse, tanto adultos como hijo/a.

Os presento el marco en el que se encuentra vuestro hijo al nacer: ha estado 40 semanas dentro de un útero, protegido, amortiguado, alimentado constantemente, escuchando el sonido del corazón de su madre a cada rato, sin luz, sin estímulos estridentes, y a una temperatura y humedad constante.

toi asustaoAl nacer se encuentra con un mundo hostil, lleno de cosas, sonidos y estímulos extraños para el, con un desarrollo neurológico muy primario, que tiene que ir desarrollándose poco a poco, en definitiva “no entiende nada”. ¿Creéis que dejarlo alejado de vosotros es lo mejor?, ¿no creéis que llevarlo encima de vosotros le relajará?. No digo que desechéis vuestro cochecito de capota, quizás en ocasiones lo utilizaréis, no obstante, os propongo EL PORTEO de vuestro hijo.

¿En qué consiste el porteo? como digo, el bebé necesita el cuerpo de su mamá/humano desde el momento de nacer. Del mismo modo en el primer año de vida, necesita contacto, estar en brazos, mecido, acunado, cerca de la teta y del corazón. El balanceo estimula el desarrollo neurológico, el bebé estará tranquilo, seguro y en confort. porteoPara esto, los portabebés nos facilitan la tarea (no tenemos por qué estar sentadas en el sofá todo el día con el bebé enganchado en la teta, sin poder movernos), portando a tu hijo puedrás cocinar, comprar, jugar con los hermanos mayores, leer, pasear,  desayunar, trabajar, hacer actividades con amigos… podéis ir prácticamente a cualquier lugar juntos y con las manos lires.

¿Qué beneficios tiene el PORTEO para tu bebé?

  • - Lloran menos.
  • - Regulan mejor la temperatura corporal, tan importante para los Recién Nacidos.
  • - Gastan, por tanto menos energía y por ello ganan peso de forma más equilibrada.
  • - Tienen una mejor motricidad, coordinación, aumento del tono muscular, y sentido del equilibrio.
  • - Estimulación táctil. Están en contacto, están envueltos y contenidos, son a menudo acariciados.
  • - Mantienen una posición parecida a la del vientre materno, por ello mejor desarrollo de la columna vetebral, cadera, piernas.
  • - Mayor estimulación visual.
  • - Seguridad, se reduce el estrés, duermen mejor.
  • - Integración social. Forma parte de la vida de sus padres.
  • - Vínculo afectivo. Los padres sentiréis una maternidad/paternidad satisfactoria, al disfrutar de un hijo satisfecho y feliz, y establecer este contacto físico.
  • - Facilidad para amamantar en cualquier parte (mayor producción de leche, proximidad al pecho, facilidad para amamantar donde sea y discretamente).

Los PORTABEBÉS en el mercado: a la hora de elegir una marca o casa comercial, en general lo más importante que tenéis que tener en cuenta es que sean Ergonómicos, que respeten la fisiología del bebé: espalda curvada, piernas flexionadas en forma de M, las rodillas más altas que el culete (posición “ranita”), y sobretodo que pueden ir tomando la teta, si así queréis.

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TIPOS: 

  1.  Fulares: pueden usarse desde el primer día de nacimiento, también en prematuros, permiten llevar al bebé delante, detrás, a la cadera, tumbado… hasta que niño y portador quieran, pues no hay una limitación de peso. Hay mil formas diferentes de anudarlos, son cómodos, requieren de práctica para colocarlo correctamente. Hay muchas marcas de fulares, y varios:
    1. Fulares elásticos, es el portabebés ergonómico que mejor se adaptará a vuestras necesidades, muy fácil de utilizar, permite un nudo básico preanudado, es muy suave y agradable al tacto y fácil de ajustar. Es ideal desde el nacimiento y especialmente durante el primer año.
    2. Semi rígidos y rígidos, no tienen preanudado y su uso requiere más práctica.
  2. Bandoleras: tela que se sujeta mediante dos anillas que nos permiten ajustarla.  Pueden usarse desde el nacimiento hasta los 2-3 años, con el bebé tumbado, sentado delante, detrás o a la cadera. . Al colgarse de un solo hombro reparte el peso de forma asimétrica en la espalda, por ello, lo usaremos periodos limitados de tiempo.
  3. Mochila: práctico y rápido de utilizar, colocar, subir y bajar al bebé/niño. La mochila ergonómica no requiere aprender ninguna técnica y los bebés adquieren fácilmente la posición “ranita” recomendada. Resultan especialmente útiles en momentos en que el niño va a subir y bajar muchas veces (porque gatea, camina, hay que hacer trasbordos coche-tren, etc). Son un buen portabebés a partir del medio año aproximadamente, algunas casas comerciales venden adaptadores para recién nacidos, sin embargo, para bebés tan pequeños recomendaría los fulares que se adaptan mejor.
  4. Mei tai: de origen oriental, se compone de una banda ancha que es el cuerpo del portabebé y cuatro tiras que salen de cada esquina, estas tiras se anudan para ajustar el cuerpo de la madre con el de su hijo. Se puede usar en posición delante, a la espalda y a la cadera, el peso quedará repartido entre las caderas y hombros del portador.
  5. Paño africano o kanga: sirve para colgar al bebé a la espalda, se anuda la parte superior del paño sobre el pecho del portador y debajo del pecho la parte inferior. Ha de reajustarse de vez en cuando ya que la tela se va soltando.
  6. Pouchsimilar a la bandolera, sólo que esta tela va cosida por ambos lados, normalmente van por tallas según la medida del portador. Es cómodo ya con bebés mayores que pueden ir sentados a la cadera.

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Tras este extenso resumen de lo que nos podemos encontrar en el mercado en temas de porteo, ahora lo más importante es que lo llevéis a cabo, si os apetece, con la máxima seguridad. Teniendo en cuenta las recomendaciones de los fabricantes y los pequeños consejos de los que os he hablado. En internet existen múltiples tutoriales de cómo colocar a vuestros hijos en los distintos “portabebés”, que os serán útiles para coger destreza y habilidad. Recordar que algunos de ellos requieren práctica, su uso no es del todo sencillo.

¡¡OS ANIMO AL PORTEO DE VUESTRO BEBÉ, VERÉIS QUE EXPERIENCIA TAN BONITA!!

Ojo, ¿a quién pedimos ayuda?

Comenzaré mi entrada describiendo el camino para llegar a ser una Enfermera especialista en Obstetricia y Ginecología. Lo explicaré por puntos, sería muy largo:

  • images- Titulación de Bachillerato de Ciencias de la Salud.
  • - Examen de Selectividad en junio, con nota suficiente para acceder a la Carrera de Enfermería.
  • - Cuatro años de Carrera Universitaria de Enfermería.
  • - Realizar examen oposición EIR, para acceso a la especialidad (examen estatal). Quedar entre los 400 primeros aspirantes de 15000 personas que se presentaron el año que yo conseguí la plaza.
  • - Desarrollar 2 años de enfermero residente, en la Unidad Docente española dónde has tenido la suerte de conseguir la plaza, en mi caso en Albacete, recordar que yo soy de Cantabria (ojo la distancia).
  • - La residencia consiste en: guardias en paritorio de referencia y en paritorio de hospital comarcal, clases teóricas, seminarios, sesiones clínicas nuestras, trabajos, casos clínicos,……, y Proyecto de Especialidad que se lleva a cabo a lo largo de esos dos años por su complejidad.

exclenciaPues bien, con la más pura vocación en esta profesión, caminé todo esto con los mínimos altibajos, creyendo en mí y en mi labor como matrona y en la importancia que tiene para la población, para las mujeres, bebés y familias. En definitiva, me esforcé y me esfuerzo por estar al día en los nuevos avances científicos en este campo, estudiar todo aquello que me quedó en el tintero, para continuar siendo la especialista que soy y garantizar a las personas a las que ayudo, los cuidados óptimos.

images (1)¿Por qué os cuento todo esto?, al sumergirme en el campo de la maternidad, cuál fue mi sorpresa que conocí la existencia de un grupo de personas, que creen formar parte del colectivo sanitario, se llaman Doulas, ¿os suena?. Pues bien, para ser Doula no es preciso tener estudios previos, ni sanitarios, ni universitarios, ni siquiera primarios, simplemente hay que querer serlo. ¿Lo véis justo?, ¿creéis que tienen derecho a hacerse pasar por lo que no son?. Alegan que acompañan a las mujeres y que las familias se sienten respaldadas por ellas, sin miedo a equivocarme, digo que eso no es cierto, una mujer se sentirá más segura, respaldada, relajada, confiada,…., con una profesional a su lado, con una Matrona a su lado. Nosotras nos hemos preparado durante mucho tiempo para ello, abarcamos un campo biológico-psicológico-social, incluso espiritual, de la maternidad. No sólo atendemos partos, cuidamos a las mujeres y a sus familias.

Las Doulas se ganan la vida ofreciendo un servicio sin ningún rigor científico, sin respaldo de ningún profesional de la salud, y sobre todo cobrando por ello, las mujeres se creen lo que escuchan, confían en ellas y ellas se aprovechan de su vulnerabilidad. Repito que no me parece justo, ni para la población en general, ni para los profesionales de la salud, sin duda creo que ejercen intrusismo profesional.

¿Qué os prece?, cuidado con este fenómeno 

Cuidados básicos paso a paso

En general los cuidados de un recién nacido son sencillos, “que no cunda el pánico”. Es importante, como siempre os digo, utilizar el sentido común, vosotras sois su madre por lo tanto confiar en vuestro instinto.

Describiré estos cuidados básicos, paso a paso:

El baño: se trata de un momento relajante, a de serlo tanto para el bebé como para sus padres.baño

  1. No es necesario llenar en exceso la bañera, un poco de agua en el fondo es suficiente.
  2. En cuanto a la temperatura, podéis tomarla con termómetros que venden especiales para baños de bebés, o con el codo como hacían nuestras madres. El agua a de estar caliente, a una temperatura razonable para no quemar ni enfriar a nuestro hijo, aproximadamente 35ºC.
  3. Procurando que nuestro hijo este seguro, sin riesgo de que se resbale, utilizaremos una esponja natural (preferiblemente), y un gel adaptado a recién nacidos/bebés, se recomienda que no se use todos los días ya que reseca la piel.
  4. Le lavaremos desde la cabeza hacia abajo de su cuerpito, en los genitales: a las niñas desde la zona de la uretra hacia el ano, es decir, de arriba hacia abajo. En el caso de los niños no olvidaros de la zona de debajo de los testículos.
  5. Podremos alargar el baño el tiempo que queramos, teniendo en cuenta que no se quede frío. Como dije antes, es un momento muy relajante para nuestro hijo, podríais dejar que un pequeño chorro de agua caliente le caiga por encima de la espalda, o por su cuerpecito, “tipo spa”.
  6. masajeLa hora del baño podría ser cualquiera, sin embargo por la noche quizás le ayude a tranquilizarse y a descansar mejor. Recordar, no obstante, que también debe mamar por la noche.
  7. Procurar secarlo bien, “ojo” con los plieguecitos de los brazo y piernas, puede quedar húmedo y la piel lesionarse. Le podéis aplicar crema o aceite vegetal, realizando un masaje por su cuerpecito. Aumentará su relajación, favorece el vínculo entre vosotros, mejora su circulación y movimiento digestivo,……

cordonEl cordón umbilical: simplemente a de mantenerse limpio y seco, no es necesario aplicar nada sobre él, tampoco rodearlo con gasas ni con vendas. Se lava con agua y  jabón, se seca bien y ya está. Fijaros que no desprenda mal olor, o que no supure ninguna secreción, en ese caso deberíais consultar con su pediatra. Aproximadamente se le caerá a los 7-10 días de vida.

Los ojos: con el baño diario es suficiente, no obstante, en el caso de que el bebé tenga algo de “legañitas”, podréis limpiárselos con suero salino fisiológico y dos gasitas estériles, una para cada ojo, desde la zona de dentro del ojo hacia fuera. Tener la precaución, de que si esa secreción de ojos es abundante, consultarlo con el pediatra.

tijeras

Las uñas: a los recién nacidos no se les puede cortar las uñas, son muy finas y están aún pegadas a la piel de los deditos. Tampoco se pueden limar. Debéis de esperar, por lo menos, al mes de vida para cortarlas, llegado el momento siempre con una tijera de punta roma, adaptada a bebés.

Los oídos: únicamente lavar el pabellón auricular, no se debe introducir nada en los oídos, ya sean bastoncillos, gasas,….. En el baño procurar que le entre la menor cantidad de agua en lo oídos y, posteriormente, secárselos bien.

La nariz: no se recomienda el uso de aspiradores nasales, en el caso de tener muchos “moquetes”, podéis hacer un lavado nasal con suero fisiológico, poniendo al bebé de lado tapando el orificio nasal que queda abajo e introduciendo el suero por el de arriba.

La boca: no es necesario lavar la boca de un recién nacido. En ocasiones, veréis que en el labio superior le aparece una costra blanca o “callo del lactante”, se le caerá y y le volverá a aparecer hasta que deje de mamar o lo haga con menos frecuencia.

pañalLas deposiciones: a las primeras deposiciones de un recién nacido se les llama “meconio”, tiene un aspecto viscoso y casi negro. Estas características van modificándose hasta ser líquidas y marrón claro con el paso de los días. El número de deposiciones depende de cada bebé, pueden “hacer caca” tras cada toma o, incluso, estar dos o tres días sin hacer. Ambos casos serían normales. En el caso de que parezca incómodo, por gases o porque le cueste hacer “caca”, podéis darle un masaje circular en la tripa, en el sentido de las agujas del reloj, o levantándole las piernas (tipo ranita) apretándole al mismo tiempo la tripa con sus pies. También viene bien ponerle en vertical con las piernas dobladas y masajeándole el abdomen. No se recomienda introducir nada por el ano del bebé.

El “pipí”: es complicado identificar si un recién nacido hace “pis” ya que es poca cantidad y normalmente se camufla con la deposición. Se ve bien por la parte externa de los pañales, aparece una mancha amarillenta. Podéis ver en algún cambio de pañal, que aparecen manchas anaranjadas, se llaman “uratos” y es normal, son restos de orina muy concentrada. esto es característico de los primeros días de vida.

ropaLa ropa: procurar no abrigar en exceso a los bebés, no tienen más frío que nosotros. Tener en cuenta que regulan mal su temperatura, por lo tanto si están muy abrigados incluso podrían tener hasta grados de fiebre. La ropa ha de ser sencilla, evitar lazos, botones o lanas que puedan desprenderse y meterse en la boca. Tampoco se recomienda el uso de pulseras, anillos, collares,…, por el mismo motivo. Procurar que los “sujeta-chupetes” sean de pinza, los de imperdible podrían soltarse y pinchase el bebé.

dormirEl sueño: los bebés han de dormir boca arriba o de lado en ningún caso boca abajo. Dónde dormir es cuestión de cada familia/pareja, no obstante, es conveniente que los primeros meses de vida, incluso años de vida, duerman en la habitación de sus “papis”, en su cuna o en la cama, como os venga mejor. No sólo por comodidad para las tomas nocturnas, sino también, y más importante, para favorecer el vínculo padres/hijo y por seguridad.

Creo que he contado lo más básico de los cuidados de los recién nacidos. Supongo que me quedarán cosas en el tintero, no dudéis en consultarme aquello que os ronde la cabeza. Suerte y confiar en vosotros.

Cuidemos nuestro cuello del útero

Realmente esta entrada no tiene mucho que ver con el mundo de la maternidad, sin embargo, me ha parecido buena idea hablar de este tema tan importante para la nuestra salud.

images (18)En primer lugar ubiquemos nuestro cuello del útero (cérvix): se trata de la parte más baja de nuestro útero, es lo que pone en comunicación el útero con la vagina. Normalmente está cerrado, sólo cuando tenemos la “regla” o en el momento del parto se abre.

¿De qué manera podemos cuidar nuestro cérvix?

Existen 3 formas de prevenir alguna patología en nuestro cuello del útero:

  1. Prevención primaria: consiste en usar métodos anticonceptivos de barrera (preservativo), cuando vayamos a tener una relación de riesgo con penetración vaginal.
  2. Prevención secundaria: hacernos las citologías que nos correspondan, según el protocolo de nuestro servicio de salud.
  3. Prevención terciaria: en el caso de, inevitablemente, tener un problema, acudir a nuestro ginecólogo para un buen diagnóstico, seguimiento y tratamiento (si fuera necesario).

¿Qué problemas podemos tener en nuestro cérvix?

En general, los problemas que aparecen en el cuello del útero se relacionan con la infección por el “Virus del Papiloma Humano (VPH)”. Existen distintos tipos, y unos más que otros se relacionan directamente con la causa de las lesiones precancerosas/cancerosas del cérvix. En concreto, sólo dos de ellos son los responsables del 70% del los cáncer de cérvix (los números 16 y 18).

Evolucion infeccionLa evolución de la infección y la aparición de la posible lesión, es largo en el tiempo. Normalmente, el tratamiento es expectante (esperar a ver como evoluciona), ya que es posible que se resuelva sin problemas. En el caso de ser lesiones más importantes, vuestro ginecólogo os irá informando de qué hacer. Como veis en la imagen, aparecen flechas de evolución y de retroceso del proceso, de ahí la importancia de hacer un seguimiento y ver como “reacciona nuestro cuerpo y el VPH”.

Cribado: Citología o prueba de Papanicolau

Se trata de recoger una muestra del cuello del útero y comprobar el tipo de células que lo componen, en un laboratorio de anatomía patológica. Como digo, la frecuencia del su realización depende de los protocolos de cada sistema sanitario, consultarlo.

images (1)¿Cómo prepararnos? 

  • - No coito en 48h previas a la citología.
  • - Realizar tras fin de la regla, 4-5 días.
  • - No aplicar cremas o pomadas vaginales.
  • - No tratamientos vaginales, 5-7 días previos.

 

Recordar la importancia de haceros una citología, cuando os preparéis para un embarazo.